¿sabías que la mentalidad con que asumes los negocios puede llevarte al éxito o al fracaso en ellos?
Es un hecho que la forma como asumimos las cosas, los retos y nuestros negocios depende de lo que pensamos acerca de nosotros mismos, y el éxito o el fracaso en nuestros negocios depende de ello.
Veamos un poco
Quienes tienen mentalidad de éxito
Están enfocados en las posibilidades, en como lograr los resultados.
Ven en cada dificultad un reto que debe ser afrontado, tienen iniciativa y buscan dentro de sí mismos, o a su alrededor los recursos necesarios para afrontar estos nuevos retos. Saben que que deben tomar la responsabilidad y que las cosas dependen de ello.
Están centrados en objetivos y su mente está fija en lograrlos, pese a las dificultades o a los inconvenientes que puedan presentarse en el camino.
Tienen espíritu de lucha, constancia, perseverancia y dedicación en aquello que emprenden y que saben que los llevará a su objetivo.
Dividen sus grandes objetivos en pequeñas metas que van cumpliendo poco a poco, porque tienen la claridad que los llevará a la cima.
Son positivos, luchadores y están dispuestos a hacer lo necesario para llevar a cabo su objetivo.
Están dispuestos al aprendizaje y ha adquirir nuevos conocimientos, a encontrar formas de adquirir nuevas habilidades y destrezas que les permitan cumplir con sus objetivos.
Son capaces de motivarse a si mismos y a motivar a los demás.
No necesitan el reconocimiento de los demás en aquellas cosas que emprenden.
Aprenden de los errores.
Tienen confianza y seguridad en si mismos.
Utilizan sus capacidades y habilidades, para reforzar sus debilidades.
Quienes tienen mentalidad de fracaso
Siempre se están lamentando de lo que les ocurre o les deja de ocurrir.
“Culpan” a su entorno o a los demás de aquello que les pasa
No asumen la responsabilidad, y siempre están esperando que alguien más lo haga por ellos.
Están enfocados en las dificultades, se frustran rápidamente de las cosas, y por ello están pasando de negocio a negocio.
Sus metas son altas, pero no están dispuestos a luchar por ellas, y a dividirlas en pequeños pasos, si no lo logran abandonan rápidamente su idea.
Pueden convertirse en personas negativas, o ver con negativismo todo lo que emprenden.
Necesitan motivación constante, y la continua aprobación de los demás en aquello que emprenden.
Son indecisos, no saben lo que quieren, y por lo tanto no pueden encaminarse realmente a ello.
No tienen confianza ni seguridad en sí mismos, se lamentan por las capacidades o las habilidades que no tienen, en vez de aprovechar las que sí tienen.
Si podemos resumir en una frase lo que diferencia a quienes tienen mentalidad de éxito de aquellos que tienen mentalidad de fracaso, no es la ausencia de problemas o de dificultades, sino la forma como los abordan, la perseverancia y la dedicación y que están dispuestos a hacer lo que sea necesario por conseguir aquellas metas que desean lograr.
¿y tu tienes mentalidad de éxito, o por el contrario mentalidad de fracaso?
¿Estas dispuesto a luchar y ha hacer lo que haga falta por lograr tus objetivos?
Para terminar me gustaría dejarte con esta frase de Séneca que dice:
“No hay viento para aquel que no sabe a que puerto quiere llegar.”
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mari carmen lopez
334 días ago
Estoy totalmente de acuerdo contigo Diana, en estos momentos de crisis mundial no me canso de oir a las personas lamentandose por su situación económica. Cuando les pregunto ¿ y tú que vas a hacer para superar TU CRISIS ? , no saben que responder.
Los hombres somos anticambio. Nos gusta, nos dá confianza lo preestablecido.
Por suerte para la humanidad están los emprendedores, luchadores, soñadores, los que tienen los pies firmes en el suelo pero la cabeza en las estrellas.
Otra frase: “Si quieres triunfar, no te quedes mirando la escalera. Empieza a subir, escalón por escalón, hasta que llegues arriba”
Diana
334 días ago
SI Mari Carmen, cuando asumimos que las cosas dependen de nosotros, podemos hacer algo para solucionarlas. Pero claro, ello depende de que realmente tengamos un objetivo, y “ganas” de luchar por él, y de alcanzarlo.
Muchas veces no son ideas lo que nos hace falta sino el firme propósito de hacer nuestro mejor, esfuerzo para comprometernos con lo que queremos, y por supuesto necesitamos dedicación, constancia, y perseverancia.